Sonia Quintero: La Mujer Cafam 2010
“Sonia no soporta que se maltrate a un niño, por tal razón ha venido desarrollando una gran labor filantrópica en conjunto con otras entidades del municipio, asegura que lo único que le importa es el bienestar de los menores en riesgo social”
Sonia Quintero Serna es una licenciada en Administración Educativa y Pedagógica, que cada día enfrenta la desoladora situación del maltrato infantil en las calles de Armenia, Quindío. Su principal arma en esta batalla es el amor, y el tan anhelado motín es la sonrisa de un niño.
Sonia, “la profe”, como la llaman algunos de los niños que viven con ella, dedica su vida a ayudar a menores en situación de vulnerabilidad social. Día a día recorre las calles de la ciudad en busca de infantes a los que la vida no les ha mostrado una buena cara. Luego los convence para que se acojan al proyecto Sembrando Esperanza, que funciona en su propia casa, y posteriormente que ingresen al programa la Escuela Busca al Niño, cuyo objetivo es escolarizar a menores en riesgo social.
Edwin Andrés, Anyi, Rubén Darío y Camilo son algunos de los niños que actualmente viven con ella. Todos coinciden en que Sonia es como una mamá para ellos, dicen que les enseña a leer y escribir. Además que les inculca muchos valores. También que los hace reír con chistes. “La profe se pone de mal genio cuando nos portamos mal con ella, por que de resto es muy alegre”, asegura Camilo de siete años de edad.
Por su parte Jennifer, una niña de 16 años que también vive con ella, manifiesta que no quiere volver a su casa, sino quedarse al lado de “la profe”.
En su casa Sonia permite que los padres de los niños que ella tiene, los visiten aunque no se lo merezcan. María Estela es la mama de Jennifer y Rubén Darío, una mujer que tiene que trabajar para sobrevivir y no puede atender a sus hijos, por tal motivo viven con Sonia Quintero. Esa es la razón por la que María Estela vive muy agradecida con Sonia, por su preocupación por la niñez desfavorecida y por tener a sus hijos en buenas condiciones. Señala que Sonia es un ejemplo de mujer por ser tan luchadora.
La idea de ayudar a niños en estas condiciones, le nace a Sonia desde los trece años. En esa época ella trabajaba lavando carros, fue así como tuvo la oportunidad de tener un contacto directo con esta población. “Mi esposo y yo buscamos una casa para irnos a vivir con ellos. Para darles un albergue. Luego vino la idea de educarlos”, asegura Sonia.
Dentro de todo lo que esta mujer se encuentra en las calles de la ciudad, lo que más le ha impactado es ver a unos niños comiendo alimento para perros, asegura que ese tipo de situaciones la motivan más para seguir desarrollando la labor que hace.
Este era un trabajo silencioso, hasta que en el año 2006 Sonia hizo un diagnostico de la cantidad de menores trabajadores en Armenia, lo que permitió que esta labor tan altruista fuera reconocida y apoyada por diferentes instituciones y programas de la ciudad.
Para esta mujer de imponentes ojos negros y mirada arrolladora, ayudar a los menores vulnerables socialmente significa su vida entera, asegura que esto la hace feliz. Lo que la motiva a hacer lo que hace es la preocupación de ver niños, niñas y adolescentes en un futuro en grupos armados, drogadictos o mendigos. Su labor va encaminada para que ellos no lleguen a estas situaciones.
Es por esta razón, asegura ella misma, que le tiene miedo a que un niño le diga que no quiere iniciar el proceso. Además la turba la idea de no tener salud para seguir con su trabajo.
Para vencer las adversidades Sonia asegura pedir sabiduría a Dios con el fin de tomar las decisiones que más les convengan a los niños. Señala que la mejor estrategia es el amor, acompañada de paciencia y perseverancia, eso es lo que se necesita para estos procesos. Como ser humano siente que Dios es quien hace la obra. Siente que Dios le da el poder y la fortaleza que debe tener para afrontar esta problemática social.
Esta labor filantrópica la ha hecho merecedora de muchos reconocimientos, como la medalla a la Etelvina, la mejor docente de la ciudadela de occidente, premio ciudad de Armenia como mejor ciudadana y recientemente fue reconocida como la Mujer Cafam del año. Con respecto a esto, Sonia afirma que no le interesan los premios, sino que reconozcan este tipo de labores y se sensibilicen. Además que el mejor premio es la sonrisa y la alegría de los niños.
Todos los que están alrededor de esta inigualable mujer de cabellos negros, piensan que se merecía el premio otorgado por Cafam. Los niños le pedían a Dios para que fuera ella la que se llevara el tan anhelado galardón.
Sonia no busca ganar fama con lo que hace, lo que quiere es que la gente se sensibilice con respecto al tema del maltrato infantil. Su amor es tan grande que piensa que las personas que lastiman niños deben ser capacitadas, estar en un sitio donde los eduquen para que tengan un cambio en su vida.
Además de los niños que día a día encuentra en la calle (actualmente viven 12 infantes con ella), de su familia hacen parte Andrea, Anyi Daniela y Jenny Dayana. Sonia dice que son muy amigas, que sus hijas, y no es por que sean sus hijas, tienen un gran don de gente.
En esta misma línea, Andrea dice que su mamá es una persona maravillosa que le ha inculcado el respeto, el amor, la confianza y la colaboración. Hablando de su madre, Andrea afirma que de la única manera que Sonia se enoja es cuando se maltrata a un ser humano, pues ella lo ha vivido en carne propia. De resto es una mujer muy sencilla, alegre y dispuesta al diálogo.
Sonia es viuda desde hace dos años, Andrea afirma que la enseñanza mas grande que le dejo su papá a Sonia fue que a pesar de las adversidades que se presentan hay que disfrutar la vida, aprovechar cada momento.
El logro más grande, señala Sonia, es que 10 niños de la calle, que ella atendió, terminaran su bachillerato.
Para esta morena con empuje excepcional, ayudar a los niños es su mayor pasión, pero asegura que también le gusta pintar, dice que alguna vez hizo una exposición y vendió todos los cuadros, pero ahora no lo hace por falta de tiempo. También le gusta el atletismo, correr, por eso es tan buena caminadora. De igual forma le gusta mucho leer.
Como ya se ha mencionado, Sonia se preocupa mucho por los niños de la calle, por eso su gran sueño es tener un sitio muy grande, no con salones educativos formales, sino con espacios en donde los niños sean educados a través de la música, la danza, el teatro y otras artes.
Su hija Andrea piensa que el premio a la mujer Cafam del año puede ser un paso para que su mamá haga este sueño realidad, pues el dinero que le dieron como premio será invertido comprando una casa para ampliar la cobertura de niños atendidos por riesgo de vulnerabilidad social.
Con respecto al premio Sonia afirma que se siente muy feliz, pues es un reconocimiento y al mismo tiempo un apoyo para seguir con este proyecto de ayudar a niños en situaciones sociales riesgosas.
Sonia Quintero comparte su vida entera con estos niños, les enseña muchas cosas, pero sobre todo el amor y el respeto hacia los demás.
Este es el galardon que la acredita como la Mujer Cafam 2010.